Aunque a
primera vista los oscuros e intrincados callejones
de Fez
pueden desaconsejar adentrarse en ellos, este laberinto
de aspecto medieval y polvoriento esconde refinados
palacios, mezquitas, mansiones, espléndidos jardines
además de la más intensa actividad artesanal
e intelectual del país.
Hay que visitar
El laberinto de la ciudad vieja, los zocos y la Medina,
Patrimonio de la humanidad desde 1976. |
Nada más
llegar sorprende el bullicio, la realidad cotidiana. Aquí
la gente vive de verdad.
No hay lugares guardados
para el turismo. Todo lo contrario. Los burros corren por
los callejones, los niños salen de los colegios entre
chillidos y gritos… las cosas funcionan a su ritmo,
pero funcionan. |